jueves, 11 de junio de 2009

reserva naturales azuaje

La Reserva Natural de Azuaje está localizada en el interior del Parque Rural de Doramas al norte de la isla de Gran Canaria ocupando parte de los municipios de Firgas y Moya.
En esta reserva natural encontraremos uno de los barrancos más espectaculares de toda la isla de
Gran Canaria, el cual nos impresionara tanto por su profundidad como por su longitud.La fauna en Azuaje es mas bien escasa, pero su flora es digna de admiración, ya que en ella albergan varias especies amenazadas como el dulceacuicola o la rejaldadera. Esta reserva posee un espectacular tramo de barranco de gran belleza, el cual le da sin duda un interés paisajístico muy aclamado.La Reserva de Azuaje también contiene un gran valor tanto paleontológico, ya que en ella encontraremos un importante yacimiento fosilífero que sin duda no debemos perdernos.
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El barranco de Azuaje, hoy catalogado como Reserva Natural Protegida, se popularizó a comienzos del siglo pasado, gracias a sus famosas aguas ricas en hierro, que atrajeron a lugareños y extranjeros por sus aguas calientes y 'milagrosas'.El saludable agua mineral impulsó la construcción del hotel que le acompaña en el mismo cauce de este barranco que une a Moya y Firgas. Según se cuenta, las cualidades de sus aguas eran tales, que llegaron a sanar a personas con importantes enfermedades de piel y reúma. De esta for- ma, el naciente alcanzó renombre internacional y fue uno de los gérmenes de lo que hoy se conoce como turismo de salud. Lejos quedan esos tiempos para este paraje natural. Hoy, en el mismo momento histórico donde el turismo de salud adquiere gran interés como oferta turística, al que se suman los hoteles más lujosos de Canarias con un modelo alternativo que nada tiene que ver con la importancia de las aguas saludables, el complejo permanece en el más absoluto olvido.Los proyectos de recuperación promovidos especialmente desde la Mancomunidad de Ayuntamientos del Norte se han quedado atascados, y tanto el centro termal como el establecimiento alojativo sufren un enorme grado de deterioro que 'perturba' un paisaje de gran belleza, con aguas que discurren por el cauce de forma natural, dentro de una extensa arboleda y rica fauna.El establecimiento quedó abandonado tras la Guerra Civil, a pesar de lo cual no ha perdido su valor principal, como es este termal que sigue brotando de forma constante a una alta temperatura, 'manchada' por el color rojizo del hierro. Y, más aún, en estas últimas semanas, en las que la lluvia ha empapado este barranco en forma de 'V', que goza de una especial protección medioambiental. La caseta en la que brota sin descanso permanece anegada, debido a la enorme maleza que existe en su interior, mientras latas de todo tipo, incluidas de aceite de coche que permanecen en el interior, contaminan sus propiedades y el subsuelo por el que se va filtrando. Las enormes cantidades de botellas de plástico reflejan que durante tiempo muchas personas cogieron sus aguas, aunque el cierre exterior de la propiedad ha dejado olvidada también esta práctica. A pesar de todo, la mancha amarilla que deja en la tierra muestra que su alta concentración de hierro permanece en sus aguas. Una situación similar vive el hotel situado al otro margen del barranco, en el que muchos clientes del balneario se hospedaron para sus tratamientos. La Mancomunidad comarcal intentó en su momento la recuperación para su vuelta a la actividad. Planteó un aumento del número de habitaciones para hacer rentable el establecimiento hotelero asociado al centro termal, pero la alta protección de la zona hizo que la iniciativa quedara también anegada. Mientras, las dos estructuras se desmoronan paso a paso. El estado de los inmuebles contrasta con este paraje natural de alta protección, que se vio sometido a una mejora de los accesos hacia el merendero y la limpieza de los caminos reales. Al final, este centro de posible interés turístico se ha convertido en un simple merendero para los domingueros, desa- provechando uno de los grandes atractivos que posee toda la comarca Norte.Esto ha supuesto que comiencen a surgir desperfectos como consecuencia de la falta de medidas de atención. Entre ellas, la mala imagen de los depósitos de basura hechos inicialmente de una forma artesanal, con los paneles infor- mativos y con las antiguas pasarelas construidas de madera. Eso sí, el agua sigue discurriendo libre con las mismas cualidades naturales de antaño, y más aún con las lluvias, lo que refleja que se está desaprovechando una fuente de salud, que en cualquier país se hubiese convertido en una inyección económica de una enorme y gran estima.

PALMAS DE GRAN CANARIO

A simple vista, nadie diría que La Palma es una de las siete Islas Canarias. No es lugar de sol y playa. Es una selva en mitad del Atlántico. Un oasis verde rodeado de un océano inmenso y del que sobresalen cumbres de más de 2.000 metros de altitud. En los apenas 50 kilómetros que van de costa a costa, La Palma esconde un paraje espectacular que fue declarado Reserva Natural por la UNESCO. En definitiva, La Palma es la isla perfecta para los amantes de la naturaleza y del senderismo. Porque este pequeño rincón de las Canarias fue concebido hace miles de años, fundamentalmente, para caminar por él.
Pistas bien señalizadas para perderse, por ejemplo, por el bosque de los Tilos. Ubicado en el centro geográfico de la isla, cuenta con centro de interpretación para los visitantes. Desde el bosque de los Tilos, donde merece la pena aparcar el coche para continuar a pie, se pueden realizar diversas rutas de diversa duración. Como su nombre indica, esta reserva natural está plagada de tilos, laureles, madroños y brezos. A escasos kilómetros de esta selva verde, entre los pueblos de San Andrés y Puerto Espíndola, en el lado este, el viajero puede darse un excitante baño entre olas rompientes en las conocidas piscinas naturales del charco azul.
Caldera espectacular
Sin duda, uno de los lugares más bellos de La Palma es la Caldera de Taburiente. A más de 2.000 metros de altitud, y sobre un mar de nubes, este parque nacional es accesible desde diferentes puntos de la isla. Por ejemplo, recorriendo el camino que va desde Santa Cruz de la Palma hasta el Observatorio Astronómico del Roque de los Muchachos, a 2.400 metros de altura. La subida es algo lenta pero merece la pena por la espectacularidad del paisaje. A mitad de trayecto, y desde los arcenes de la carretera, se pueden tomar espectaculares fotografías panorámicas de la isla.
Una vez arriba, nos topamos con la Caldera, un cráter volcánico de 20 kilómetros de diámetro y 1,5 kilómetros de profundidad, donde hay que detenerse para continuar hasta la zona de los telescopios y la cumbre. Otra forma de alcanzar la cima es tomando la ruta que va desde el Paso hacia la Cumbrecita y el Lomo de las Chozas. Se trata de una ruta circular, corta y de gran belleza, ideal para los más cómodos. El Teneguía, en el sur, la costa de Barlovento y Garafía, y los petroglifos de la Zarza, en el norte, completan los lugares de interés para disfrutar de la isla más desconocida de las Canarias