A simple vista, nadie diría que La Palma es una de las siete Islas Canarias. No es lugar de sol y playa. Es una selva en mitad del Atlántico. Un oasis verde rodeado de un océano inmenso y del que sobresalen cumbres de más de 2.000 metros de altitud. En los apenas 50 kilómetros que van de costa a costa, La Palma esconde un paraje espectacular que fue declarado Reserva Natural por la UNESCO. En definitiva, La Palma es la isla perfecta para los amantes de la naturaleza y del senderismo. Porque este pequeño rincón de las Canarias fue concebido hace miles de años, fundamentalmente, para caminar por él.
Pistas bien señalizadas para perderse, por ejemplo, por el bosque de los Tilos. Ubicado en el centro geográfico de la isla, cuenta con centro de interpretación para los visitantes. Desde el bosque de los Tilos, donde merece la pena aparcar el coche para continuar a pie, se pueden realizar diversas rutas de diversa duración. Como su nombre indica, esta reserva natural está plagada de tilos, laureles, madroños y brezos. A escasos kilómetros de esta selva verde, entre los pueblos de San Andrés y Puerto Espíndola, en el lado este, el viajero puede darse un excitante baño entre olas rompientes en las conocidas piscinas naturales del charco azul.
Caldera espectacular
Sin duda, uno de los lugares más bellos de La Palma es la Caldera de Taburiente. A más de 2.000 metros de altitud, y sobre un mar de nubes, este parque nacional es accesible desde diferentes puntos de la isla. Por ejemplo, recorriendo el camino que va desde Santa Cruz de la Palma hasta el Observatorio Astronómico del Roque de los Muchachos, a 2.400 metros de altura. La subida es algo lenta pero merece la pena por la espectacularidad del paisaje. A mitad de trayecto, y desde los arcenes de la carretera, se pueden tomar espectaculares fotografías panorámicas de la isla.
Una vez arriba, nos topamos con la Caldera, un cráter volcánico de 20 kilómetros de diámetro y 1,5 kilómetros de profundidad, donde hay que detenerse para continuar hasta la zona de los telescopios y la cumbre. Otra forma de alcanzar la cima es tomando la ruta que va desde el Paso hacia la Cumbrecita y el Lomo de las Chozas. Se trata de una ruta circular, corta y de gran belleza, ideal para los más cómodos. El Teneguía, en el sur, la costa de Barlovento y Garafía, y los petroglifos de la Zarza, en el norte, completan los lugares de interés para disfrutar de la isla más desconocida de las Canarias
jueves, 11 de junio de 2009
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